«Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar»

El pasado lunes 8 de Febrero nos reunimos para dedicar tiempo a escuchar la voz directa de Dios vivo. En la Pastoral surge la necesidad de hacer oración como forma más directa para hacer crecer esa amistad con Dios pues como Cristo dice:
«Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos»

Así pues, comenzamos con la canción de la hermana Glenda «Ven, Señor Jesús» para abrir nuestro corazón a su llamada. Después nos detuvimos en las lecturas del Domingo (7 de febrero) y en pequeños grupos, hablamos de lo que Dios nos quería decir a cada uno, de forma personal. Resonaban dentro de nosotros estas palabras:

«Él sana nuestros corazones destrozados, venda sus heridas»

«Cuenta el número de estrellas, a cada una la llama por su nombre»

«Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó, se le pasó la fiebre y se puso a servirles»

«Ay de mí si no anuncio el evangelio»

Y con sencillez compartimos nuestras propias experiencias e inspiraciones donde, con la voz de cada uno, resonaba la de Cristo. En este ambiente sagrado, escuchábamos dos canciones más por parte de nuestros compañeros, derramando la luz del Espíritu. Y así, tras haber respondido a esa llamada de Dios, nos despedimos hasta la próxima semana, con el alma llena y el corazón dispuesto.

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