El pasado 1 de febrero se realizó una sesión sobre la Teología del Amor. Comenzábamos este encuentro con conocida por todos, pero que tantas veces se nos olvida: «Dios es amor».
Al iniciar la reunión se nos mostraron unas fotografías y se hicieron pequeños grupos para dialogar sobre ellas. Nos dimos cuenta de que la gente se llena de cosas banales que no sacian realmente. En nuestra sociedad se hacen locuras para sentirse aceptado y querido por la gente. Llegamos a la conclusión de que, normalmente, las personas hacemos cosas por necesidad, sobre todo por una necesidad de amor. Se buscan refugios de distintas formas, una evasión de la realidad, una búsqueda de la propia felicidad en lugares donde no se encuentra, etc.

Tras comentar las fotografías, el responsable de la pastoral universitaria, Don Pedro García Casas, explicó brevemente algunos puntos de la Teología del Amor. Con un vídeo sobre la Creación nos invitó a reflexionar: ¿qué tiene que ver la creación con el amor? Hay un pasaje de la Evangelio en el que Jesús le dice a los fariseos «No entendéis, antes de Moisés era yo, en el principio creo Dios al hombre y la mujer” Dios nos creó a su imagen y semejanza. Nos creó desde el primer momento en el amor.

El primer punto de la charla trató sobre la soledad original, aquella que sentía Adán cuando todo el paraíso estaba solo para él. Nosotros muchas veces también nos podemos sentir así, podemos estar rodeados de mucha gente y sentirnos extremadamente solos. La gente se llena de cosas mundanas, la pornografía, las drogas… pensando que así dejarán de sentirse solos y vacíos, pero esto no les funciona.

Dios no ve buena la soledad de Adán, por lo tanto crea a Eva. “Esta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos” Cuando aparece Eva, Adán pronuncia estás palabras. El encuentro interpersonal por excelencia es el del hombre con la mujer y la mujer con el hombre. Eva le enseña a Adán lo que es su masculinidad, su paternidad, etc. Asimismo, Adán le enseña a Eva su feminidad, su maternidad, etc. No hay un yo sin un tú, en el tú de Adán se descubre Eva, en el tú de Eva se descubre Adán.

Después se trató la desnudez original. Cuando hablamos de esta desnudez no hablamos de una desnudez literal, sino de un amor profundo hacia la otra persona. En un principio Adán y Eva iban desnudos por el Paraíso hasta que probaron la fruta del árbol de la ciencia. En ese momento se dieron cuenta de que iban desnudos y cuando Dios los llamó se asustaron y se escondieron.

Adán y Eva se dieron cuenta de que iban desnudos, y esto también pasa hoy en día, las personas se ven como cosas y las usan como tal. El alejamiento del hombre con Dios tiene muchas repercusiones, como por ejemplo la cantidad de divorcios que hay hoy en día, la lucha entre hombres y mujeres, porque, como el otro es un lobo para mi, yo tengo que atacarlo y defenderme… y tantas otras cosas que enfrentan a la sociedad contra sí misma.
Pero hay una buena noticia, la esperanza es lo último que se pierde, y Dios no es un Dios malo ni cruel, por eso nos dio al nuevo Adán y a la nueva Eva, Jesucristo y la virgen María. Y qué mayor imagen de amor podemos ver sino a Jesucristo en la cruz que muere por nuestros pecados.

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